Una iquiqueña lidera iniciativas de ciberseguridad y gobernanza ética de la IA

La ciberseguridad y la Inteligencia Artificial se han transformado en áreas clave para empresas e instituciones, especialmente en un contexto donde la protección de datos personales exige nuevas responsabilidades técnicas, legales y éticas.
Protección de datos: un desafío para organizaciones en Chile
La acelerada transformación digital ha obligado a las organizaciones a reforzar sus sistemas de seguridad y a prepararse para nuevas exigencias normativas.
En ese escenario se desempeña María Francisca Daniels, egresada de Ingeniería en Informática del Instituto Profesional Santo Tomás Iquique, quien actualmente trabaja en consultoría vinculada a gobernanza, gestión de riesgos y cumplimiento normativo.
Apoyo ante la nueva normativa
Su labor se centra en acompañar a empresas e instituciones en la implementación de la nueva Ley de Protección de Datos Personales, normativa que comenzará a regir en Chile durante este año.
Para ello, Daniels participa en el diseño de políticas, procedimientos y controles orientados a resguardar la información de colaboradores, clientes y usuarios.
Inteligencia Artificial con enfoque responsable
La profesional cuenta con certificaciones internacionales en gestión responsable de Inteligencia Artificial, formación que le ha permitido incorporar una mirada estratégica y ética al uso de estas herramientas.
Su trabajo también busca preparar a las organizaciones para enfrentar auditorías, responder a exigencias legales y demostrar que cuentan con mecanismos reales de protección de datos.
“es que las organizaciones adopten la Inteligencia Artificial de forma estratégica, mitigando riesgos y cumpliendo estándares internacionales. No basta con utilizar estas herramientas; es necesario que existan políticas, procedimientos y evidencia de que la información se protege todos los días”, explica.
Innovación al servicio de las personas
Para Daniels, la informática no solo está relacionada con sistemas, software o procesos internos, sino también con el impacto social que puede generar la tecnología cuando se usa correctamente.
En esa línea, sostiene que “innovar es parte del ADN del informático, siendo esta carrera el motor invisible detrás del progreso social. Además, nuestra misión es identificar problemas complejos y transformarlos en soluciones tecnológicas que mejoren la calidad de vida de las personas, optimicen procesos y protejan aquello que es más vulnerable”.
Ciberseguridad como prioridad estratégica
La ingeniera advierte que la ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivo de las áreas tecnológicas y pasó a convertirse en una necesidad transversal para el país.
Con la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales, todas las organizaciones deberán asumir mayores obligaciones respecto al tratamiento, resguardo y uso de la información.
Ataques más sofisticados y nuevas responsabilidades
Daniels plantea que los riesgos digitales han evolucionado, especialmente porque los ciberdelincuentes también utilizan herramientas de Inteligencia Artificial para vulnerar sistemas.
“La ciberseguridad ya no es solo una opción técnica; es una obligación legal y ética. Hoy los ataques informáticos son mucho más sofisticados porque incluso utilizan Inteligencia Artificial para vulnerar sistemas. Contar con estrategias de seguridad robustas es fundamental para proteger a las personas, mantener la continuidad operacional y generar confianza en el entorno digital”, indicó.
Formación tecnológica con mirada ética
El caso de María Francisca Daniels refleja cómo los nuevos profesionales del área informática están asumiendo un rol cada vez más relevante en la protección de datos, la gestión de riesgos y el uso responsable de tecnologías emergentes.
En un entorno digital cada vez más complejo, la combinación entre conocimiento técnico, cumplimiento normativo y responsabilidad ética aparece como una herramienta fundamental para fortalecer la confianza en empresas, instituciones y usuarios.
